PUCCA

¿Quién es?

Sexo: Hembra
Edad: 3 años

Pucca es una perrita mestiza de color negro y unos 17 kg de peso. Sus dueñas son Cristina y Azucena, y vive con ellas y con su padre en un piso en Madrid. Además, en la casa hay otra perrita, Selva, más mayor, y un conejo.
Pucca tiene casi 3 años, y había sido adoptada con un año de una protectora, sin que se conociera su historia anterior.

¿QUÉ PASÓ?

Pucca siempre ha sido agresiva hacia sus propietarios. De hecho, ya les había mordido en el pasado. Sin embargo, en las últimas semanas Pucca se había vuelto más impredecible y agresiva en determinadas situaciones.
Un día, la perra atacó a Azucena, infligiéndole mordiscos múltiples poco profundos, cuando esta entraba en el dormitorio que compartía con su hermana, y que la perra también utilizaba por las noches. Y volvió a pasar al sentarse a su lado en el sofá del salón. Poco a poco su comportamiento iba empeorando con cualquier persona de la familia si intentaban quitarle algo de la boca o bajarle de camas y sofás. La situación llegó a ser insostenible.

DIAGNÓSTICO

Pucca padece un problema de Agresividad por Conflicto Social.
Todos los perros tienen una necesidad básica: defender recursos que le importan. Desde lugares, hasta la atención de un propietario por el que sienta especial apego. Pero en algunas ocasiones, hacerlo le supone mucho estrés y ansiedad. En ocasiones, los animales pierden la referencia del futuro inmediato. No saben cómo terminarán las cosas, y se introducen en un bucle infinito: Más ansiedad, más agresividad. Y de aquí a una mayor ansiedad que provoca una mayor agresividad.

EL TRATAMIENTO

siluetaTratamiento

Reducir la ansiedad

Pucca sufría fuertes ataques de ansiedad. Para ayudarla, como hacemos en ocasiones, empleamos ciertos fármacos que ayudan al animal a equilibrar su química cerebral.
En el caso de esta perra, la dosis fue muy baja y en seguida las dosis se fueron rediciendo, al comprobar que la ansiedad remitía y permitía dar paso al adiestramiento social específico.

Volver a aprender

Con la firme impplicación de Cristina y Azucena, Pucca se vio sometida a una estrategia de evitación del conflicto y obediencia. Al cabo de tres o cuatro semanas, la perra interiorizó las rutinas y la ansiedad por incertidumbre fue remitiendo. Aprendió con normalidad a obedecer órdenes de subir y bajar del sofá.

Tras tres meses sin episodios de agresividad, el tratamiento fue finalmente retirado.